El fenómeno de las madres buscadoras ha adquirido relevancia con el descubrimiento del 'rancho del horror' en Teutchitlán. En Argentina, las madres de desaparecidos llevan años de protestas.Las madres buscadoras de México han adquirido un inesperado protagonismo mediático en las últimas semanas. El descubrimiento del rancho del horror de Teuchitlán ha expuesto su lucha ante el mundo, pero ellas llevan años buscando a sus hijos. Lo hacen unidas, agrupadas en asociaciones civiles, de las que existen alrededor de 200 en todo el país.
El hijo de María Isabel Cruz Bernal era policía municipal en Culiacán. Su desaparición ocurrió poco tiempo después de que el joven acudiera, con otros compañeros, en ayuda de un grupo de militares que había sufrido un ataque con bomba. "Ellos fueron los primeros en llegar al lugar de los hechos, en auxiliar a los militares heridos. A raíz de eso, los empezaron a desaparecer a todo el grupo de doce policías municipales. Unos están muertos, otros desaparecidos y no sabemos por qué”, relata Cruz Bernal. Nunca supo más de él.
"Cuando pasa el tiempo, me doy cuenta de que nadie me lo va a buscar, que tengo que salir yo”, recuerda. Y así nació la organización Sabuesos Guerreras, para no hacer esta labor sola. "Todas buscamos a todos. En los campos, en el monte, en el río, en los arroyos, en los drenajes, en la basura, en la cárcel, en hospitales, en centros de rehabilitación”.
Buscadoras amenazadas
Según la Secretaría de Gobernación, hay 125.287 personas desaparecidas en México. El rastro del 90 por ciento se perdió a partir de 2006 y, desde 2019 hasta hoy, se intensificaron las desapariciones, llegando a fecha de hoy a más de 60.000.
Quienes buscan no solo tienen que dar un vuelco a su vida para dedicarse a indagar sobre el paradero de sus seres queridos. También se enfrentan a la hostilidad de autoridades y carteles: desde 2011, 22 personas que buscaban han sido asesinadas y otras dos siguen desaparecidas.
"Antes, hace unos años no teníamos ayuda ni municipal, ni estatal ni federal. De unos años para acá, el Gobierno ha sido un poco más sensible. Por ejemplo, ha creado la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas. También nos proporciona la seguridad que necesitamos en el campo, porque a veces somos atacadas a balazos, sacadas de los predios”, dice Cruz Bernal.
La mediática protesta de las Madres de Plaza de Mayo
Las llamativas protestas de las Madres de Plaza de Mayo saltaron a los medios de comunicación internacionales en la década de los 70. Ataviadas con su emblemático pañuelo blanco en la cabeza, se concentraban semanalmente en Buenos Aires para reclamar verdad y justicia por los desaparecidos durante la última dictadura militar de Argentina, entre 1976 y 1983.
Mientras el mundo volteaba la mirada hacia aquella protesta, las madres argentinas sufrieron amenazas y asedio. En diciembre de 1977, las tres iniciadoras del movimiento durante la dictadura, las que más se habían destacado dentro del grupo, fueron secuestradas y desaparecidas.
"La dictadura pensaba que, de ese modo, iba a terminar con ese movimiento que tanto problema político le generaba en Argentina, pero, sobre todo, en el exterior, donde sus protestas eran amplificadas”, dice a DW Demetrio Iramain, poeta, periodista y docente de Historia de las Madres de Plaza de Mayo en la Universidad Nacional de las Madres.
Una protesta política
Las cifras de desaparecidos son una cuestión política en Argentina. Mientras la CONADEP (Comisión Nacional de Desaparecidos) reconoce 8.961 personas, ya que solo contaron los casos en que los familiares de un desaparecido hubieran denunciado el secuestro, las Madres de Plaza de Mayo reivindican la cifra de 30.000 desaparecidos y consideran que muchos más casos no fueron denunciados.
La protesta de las Madres de Plaza de Mayo también es política. El grupo no solo buscaba esclarecer el destino de los desaparecidos y lograr una sanción penal para los asesinos: "Lucharon por reivindicar las luchas políticas de los desaparecidos, continuarlas en las nuevas circunstancias en Argentina y cuestionar el sistema que los desapareció. Esto las distingue de otros grupos: no es solo un movimiento de víctimas, sino también una organización con un ideario político”, explica Iramain.
También los juicios de 1985 a los comandantes de la junta militar responsable de los crímenes de lesa humanidad, durante el Gobierno de Alfonsín, tuvo muchas falencias para las Madres. "Bajo la doctrina de ‘los dos demonios' se dio un proceso que pretendía igualar la a dictadura con las organizaciones revolucionarias”, comenta Iramain. "Hasta la llegada de Néstor Kirchner, en 2003, los desaparecidos eran tratados por el sistema institucional no como víctimas, sino como los que generaron el genocidio con su lucha. Eran los terroristas, los foquistas, los que estuvieron con las armas en la mano por fuera de los caminos democráticos”, explica Iramain.
El espaldarazo a las Madres de Plaza de Mayo llegó con el reconocimiento de Kirchner en un discurso ante la ONU: "Somos los hijos de las Madres de Plaza de Mayo”, dijo el entonces presidente de Argentina. "Esa reivindicación desde la más alta investidura del Estado de la generación desaparecida fue para las Madres el mayor éxito político”, destaca Iramain.
Culpabilización y reconocimiento
La culpabilización de los desaparecidos y sus madres también existe en México. "Tenemos la necesidad de que la gente nos vea, nos escuche, no nos criminalice, que no nos vea como que somos culpables porque le dimos un mal ejemplo a nuestros hijos, y por eso se los llevaron. Pero hay muchos jóvenes inocentes desaparecidos”, dice a DW Ceci Flores, fundadora de Madres Buscadoras de Sonora.
Se siente insegura. "He tenido muchas amenazas telefónicas. Me dicen que me van a matar porque no quiero dejar de buscar y por decir a las autoridades sus verdades”, prosigue. Flores consiguió rescatar a un tercer hijo de la desaparición, al enfrentarse ella misma al comando armado que se lo llevaba. "Tuve una fuerte plática con ellos, les amenacé con que iba a contratar a otro cártel igual que ellos para que me entregaran a mi hijo”, relata Flores.
"El Gobierno federal puede hacer más, pero no quiere. En primer lugar, reconocer la gran crisis que tenemos en el país”, dice, por su parte, Isabel Cruz Bernal. "Y la presidenta que tenemos ahorita, pues no somos agenda para ella los desaparecidos. Ahora anda haciendo reformas que no necesitamos. Lo que necesitamos es que los busquen” reclama.
(cp)